A veces parece como que he viajado mucho
a veces parece que solo he estado parado sin moverme
a veces siento que tengo todas las respuestas,
a veces se que nunca las tendre.
A veces estoy seguro de que el mundo y yo estamos locos
a veces se que soy yo el unico que esta cuerdo
a veces estoy lleno con la alegria de simplemente vivir
a veces siento unicamente el dolor
y a veces puedo amarte en la forma en que deberias ser amada
y ofrecerte todo lo que deseas de mi
pero más que nada solo trato de evitar que el mundo gire demasiado rápido
y espero que a veces sea suficiente para ti.
Música: "Sometimes". Tomada del disco "Where Do We Begin"(1976)
Autor: Georg Wadenius - Cynthia Weil.
Interprete: Made in Sweden.
Traducción: Mi hermano.
Gracias, brother, por mostrarme este universo de sonidos. Un abrazo.
Iba y venia por casa, con aquel paso ligero en las mañanas, recordaba un pájaro asustado. Decía que venía a visitar a la familia pero la verdad es que venía soñando con escuchar aquella música. Fue en una de esas visitas que la escuchó, estaba el tocadiscos sonando en el comedor de casa, bien temprano, cerca del amanecer, talmente parecía que lo había echado a andar un fantasma, pues no había nadie en la habitación, levemente iluminada por las primeras luces del alba. Lina, entró en la habitación justo en el momento en que sonaron los primeros acordes ..TA RA RAN TARAN TARAN...se quedó como petrificada, en medio de la habitación, su voz sonó como un suspiro: “Almendra”. Cerro los ojos y su mente echó a volar en el tiempo, un chico de traje y corbata la miraba desde el extremo del salón, se alisaba el fino bigote y parecía invitarla a unirse a él, la noche era cálida pero fresca, esa extraña asociación que se da en el trópico, Lina hacía como que no notaba su presencia, pero con el rabillo del ojo seguía sus pasos, de vez en vez el lunar que tenía en la mejilla parecía deslizarse hacía sus labios, no lo podía evitar, reía, reía y soñaba, soñaba y reía, y sin percatarse desde cuando, bailaba, bailaba y reía, la boca bajo aquel bigotito parecía querer devorarla, o al menos eso creía ella, la orquesta tocaba un danzón que parecía interminable. Te quieres fugar conmigo, y le dijo que si, estaba desesperada por irse de casa, tener hijos y ser feliz, especialmente eso, ser feliz. La habitación seguía desierta, como antes, pero los últimos acordes de la pieza la devolvieron a la realidad, un adolescente entraba en ella, Lina lo miró y, como quien esta en posesión de un gran secreto, le dijo, sabías que conozco esa música, y mientras daba unos pasos de baile decía, es “Almendra”. El chiquillo esbozó un simulacro de sonrisa y la miró con compasión, había escuchado a su madre decir que Lina estaba muy sola, era viuda, su único hijo, que estaba mal de los nervios, la golpeaba en ocasiones, no tenía a nadie más, sólo a nosotros, una relación que nunca logró entender y cuyo origen se perdía en el tiempo. Lina terminó de girar, de la mano de su compañero imaginario, y desapareció. Cada verano volvía, por una semana, a nuestra casa, me buscaba y, en un susurro, pedía, me pones “Almendra”...TA RA RAN TARAN TARAN...
Empecé a verla cerca de la media noche, pensé que el sueño me vencería y no podría terminarla de un tirón, pero no fue así, no me pude levantar del sofá hasta que no vió la luz el final de los créditos. Las dictaduras comunistas son lo mismo en todas partes, el mismo adoctrinamiendo, que ahora parece burdo, pero que cuando eres un niño, y eres parte de esa sociedad, te lo tragas sin chistar, te vas a la cama sintiendote un niño afortunado, "que suerte vivir en el primer territorio libre de América", y cuando la prensa, siempre oficial, publica una noticia referida a algún "grupo de liberación nacional", te embriga la emoción de no estar solo en la lucha contra el imperio del mal, no solo has escuchado el cuento de hadas sino que ya eres uno de los personajes de la historia. Un buen día, allá por el 78 aterrizan los parientes que viven en el imperio y resulta que les va mejor que a nosotros, y algunos, los más osados, hablan de una libertad que no se parece a tu libertad, esa, la que cada día dice la prensa, siempre oficial, no me canso de aclararlo, que tienes la suerte de gozar, aquí , en el primer territorio libre de América, y el tiempo pasa y el futuro luminoso no llega, mira que has estado en trabajos voluntarios, pero nada, no llega, y el techo de la casa que se esta cayendo, y cuando más honesto y trabajador eres peor te va, y la universidad que es sólo para los revolucionarios, ¿ pero no era un derecho de todos? y apurate que hay una marcha en el Malecón, la culpa la tiene el imperio del mal, ah, ya entiendo, y suda que te suda, dale para el aereopuerto que tu hermano se va con la familía, dice que que le llego el bombo, y no paras de dar carreras para el aeropuerto, el primo, el tio, tus padres, la mujer, que después te dejó por tu mejor amigo en el imperio, mierda, la mesa redonda a toda voz, no es que la odies, es que ya no te importa, ya te fuiste, pero aún no lo sabes, y un día, cualquiera, te vas. Entonces es la nostalgia por lo que quedó en el camino, por lo que nunca fue, y no te dejan ni regresar a darle un beso a tu hijo, antes de que termine de salirle barba, y ya no sea más tu niño, sino el niño que se hizo hombre lejos de su padre. Una noche, cerca de la media noche, te sientas, sólo, con un frio de mierda, a ver una película sobre la vida de un chino, del que no tenias la más puta idea que existiera, y ves, a traves de su historia, tu vida. Si ya lo decía yo, las dictaduras comunistas son lo mismo en todas partes.
Le encantaba la ropa interior de encaje, siempre se compraba una o dos tallas menos que la de ella, así aquellas nalgas enormes quedaban bien sujetas, eso decía, pero sonreía con malicia, la verdad es que le excitaba. Pasaba buen rato ante el espejo, estudiando sus curvas, desnuda, mirando como su distendida anatomía empezaba a perder firmeza, que desperdicio, se decía a si misma. Hacia más de un año que el último hombre había pasado por su cama, un revolcón que la dejo más sola y triste que antes. Cualquiera diría que estoy desesperada, se dijo a si misma, mientras abría, en el ordenador, una página de citas: “Buscamos mujer para trío con mi esposa, somos muy discretos y limpios, nada de droga, y nada de esas cosas raras; es para tener una fantasía. Espero repuesta, si te interesa.”….un trío, que va eso no va conmigo, tu estas loco, a mi me gusta la carne de gallo, no, no, no, que va. No pudo evitar acordarse de ella. El albergue a oscuras, las persianas abiertas y la luna que se colaba entre las literas, afuera soplaba el viento de cuaresma, era una de esas raras noches, fría. Se sorprendió cuando la tuvo delante, como si fuera un fantasma, se quedó plantada frente a ella, en silencio, y mirándola a los ojos le dijo: puedo dormir contigo. Todavía no sabe por qué le dijo que sí, le hizo un lugar bajo su sábana, se abrazaron, como amigas, pensó, y medía hora más tarde, mientras se besaban, ya no sabía que pensar. Fue su primer beso, tiempo después supo que, aquello que había sentido cerca del amanecer, fue también su primer orgasmo. Volvió la mirada al ordenador, y una vez más no supo que hacer, dio un fuerte tirón a sus bragas y cuando sintió que se hundían entre sus labios mayores, dejo escapar un gemido y se echo a llorar.
Vivía atormentado por las dudas, siempre intentando estar en control de todo, para cada cosa necesitaba una explicación racional, y así, una tarde de Noviembre, lo sorprendió la muerte.
He's a man in his glory a boy in his dreams
And he's living his life in between
Tomorrow will answer yesterdays Dreams
While today he is living in between
Beware oh brother beware don't you listen to the words
(The tender lies)
Beware oh brother beware don't you listen to the words
He rejoices in wedlock with a lover unseen
And he's living his life in between
He thinks of the sorrow his conscience will bring
And he's living his life in between
Beware oh brother beware don't you listen to the words
The tender lies
Beware oh brother beware don't you listen to the words
Jam…
He measures his wisdom from sorrow he leaves
He's living his life in between
The pathway to glory is a long road it seems
And he's living his life in between
Beware oh brother beware don't you listen to the words
(The tender lies)
Beware oh brother beware don't you listen to the words
Letra y música: Loggins & Messina."Pathway To Glory" Tomada del disco "Full Sail". 1973.
Estatuas humanas, no lo había pensado antes, pero ayer se me ocurrió mientras paseaba por Las Ramblas, y contemplaba las que allí se dan cita. El tema sería escoger el personaje, no puede ser nada fantástico, todos esos llevan disfraces complicados y tendría que invertir un montón de recursos en ellos, además demoraría mucho tiempo quitándome y poniéndome el disfraz, no, tengo que pensar en otra cosa. Un líder, podría ser Fidel, no, ni por asomo, me trae demasiados malos recuerdos, Gorbachov, no, tampoco, que me pasa, nada más se me ocurren lideres de países comunistas. Reagan, era muy delgado, Ghandi, lo mismo, era una bola de huesos, tengo que pensar en uno mas gordito. Churchill, ese mismo, es más gordo que yo, pero podría usar algún relleno, ya, pero sin el tabaco no sería él, y yo detesto los tabacos, descartado. Mejor que no sea un líder, no quiero politizar el personaje, que otra cosa puedo ser, un artista famoso quizás, tiene que ser blanco, no es por racismo, lo que pasa es que no me quiero maquillar demasiado, tiene que ser alguien conocido, y si fuera un cubano, artista, y que sea conocido en Europa, Lecuona, no creo que lo reconozcan, Bola de nieve, es negro, Chucho Valdés, podría ser pero es negro también, lo mismo su padre. Andy García, ese podría ser, pero no nos parecemos mucho. Pensé que esto iba a ser más fácil, tampoco me quiero disfrazar de pirata, vaquero, indio, soldadoo cosas así, están muy gastados esos personajes y hay un montón, tendría mucha competencia. Qué puedo hacer, ninguno me viene bien, estoy tan cansado de cargar con este personaje, parece no tener final, no me puedo librar de él, lo peor es que no tiene remedio, lo arrastro conmigo desde hace muchos años, y ahora que me siento cansado no se como voy a sacarlo de mi vida, me temo que no es posible. Un día más, como los adictos, un día más, sólo uno, así me digo cada mañana con la esperanza de que ocurra un milagro y descubra que ya no soy el mismo, sino otro y que esta vida ha sido sólo una incursión temporal en una realidad que no es la mía. Es tarde ya, recojo mi caja de madera, que uso como pedestal, y me subo en ella, mi personaje no requiere maquillaje, y es muy orgánica su representación, no necesito buscar entre mis recuerdos, basta con el presente, no requiere de grandes dotes artísticas, se me da natural, para los que no lo reconozcan al pie del pedestal hay un cartel que lo identifica, son sólo dos palabras: exiliado cubano.
No me puedo ver ni las manos, el espacio parece enorme desde que se apagaron las luces, en los pasillos laterales se ve el resplandor de las velas, un montón de velas de colores, ordenadas sin seguir un patrón de color o una composición establecida, fueron dejadas allí, frente al altar, en el transcurso del día, sabe Dios por quienes y por qué, pobres infelices. Es tarde, deambulo por los rincones, mis ojos se van aclarando, ya puedo divisar la silueta de la virgen y el niño Jesús a sus pies, esta sola, en medio del altar, luce enorme, como si fuera un árbol en el interior de una cueva, qué pensará Jesús, se acordará de mí, no me quita los ojos de encima, desde la cruz que está a pocos pasos de ella, creerá que lo ignoro, que no me importa, al final dicen que Él es Dios, no creo que me examine con tanto rigor, que le podrá importar este infeliz al que le anochece en su casa, seguro ya tiene bastante con el cura, ese viejo rabioso y cascarrabias; tiene un rictus de ira que le cruza el rostro. Será que no sabe sonreír o que se le olvidó en el camino, si es cierto eso que dicen de que los católicos dan testimonio de vida por el rostro de felicidad que siempre tienen, este cura está perdido, cuando pienso en ese rostro, el de la felicidad, siempre me imagino un rostro angelical con una sonrisa estúpida, todos los dientes a la vista, a mi me faltan algunos, yo no sería tan convincente, y los incisivos superiores, sí, esos , los grandes del medio, brillando como una estrella, el rostro ladeado, y los ojos, fijos en algún punto del infinito, como en éxtasis. Algo se mueve en el aire, sobre mi cabeza, se me acelera el pulso y en vano intento atrapar en mi retina lo que sucede, no veo nada, pero lo siento, no puedo mirar mucho rato hacía arriba, las cervicales ya no están para tanto esfuerzo, me mareo, esta ahí, se acerca, se aleja, viene de todas partes, pasa un coche por la carretera y un halo de luz atraviesa la capilla desde los vitrales,… ¡ahí está! …era solo un murciélago, Dios, llegue a creer por un instante que era el Espíritu Santo, una carcajada empieza a crecer en mi interior, incontenible, se va abriendo paso, hasta que se me escapa. El sonido me sorprende y asusta, llevo las manos a la boca, podría despertar al cura. Silencio, un minuto, dos, tres, cinco, nada sucede. Aflojo mi cuerpo y me dejo caer suavemente en un banco de la primera fila, justo al centro, de cara a la cruz y a la virgen, siguen allí imperturbables los dos, como si el tiempo no pasara para ellos. El suelo comienza a temblar bajo mis pies y un estruendo sordo, que viene de la tierra, se va aproximando, cada vez más, aumentando en intensidad, si el infierno estuviese en el interior de la tierra entonces es como si todas las almas, condenadas a estar en el, gritaran al unísono, en realidad es solo el metro que pasa justo debajo del templo. Mi mente sale disparada hacia los años de mi juventud, aquellos años tremendos, las paredes del templo chamuscadas por el fuego, los techos habían desaparecido, solo sobrevivió la fachada y algunas estatuas de santos que la adornaban, estaba la iglesia en ruinas, apenas los cimientos, los camaradas nos hicimos una foto en medio de los escombros, con los fusiles en alto, la ciudad enloquecida, el pueblo cazando curas y fascistas, que era casi lo mismo.
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Tu no estabas entonces, viniste a sustituir a la otra María, años más tarde, cuando el caudillo llegó al poder, no me mires así, te aliaste al dictador, siempre al lado de los poderosos, virgen facha. Entonces me tuve que ir de España, antes de hacerlo pasé por mi pueblo, a despedirme de mi madre, entre lágrimas me dijo que Dios me castigaría por lo que le había hecho a la Iglesia, se arrodilló y abrazada a mis pies, me rogó que le pidiera perdón a Dios. Me fui a Cuba, al Caribe, lejos de todo, y cerca de América. En La Habana me enamoré de una cubana, tuve tres hijos y me hice con un buen trabajo en la compañía eléctrica, una empresa americana, que pagaba muy bien, mi mujer era maestra, era otro mundo, teníamos una buena vida, cada mes le podía mandar unos duros a mi madre, y me traje a dos de mis hermanos a Cuba, la vieja no quería salir del terruño. En el 59 llegó Fidel al poder y volví a abrir los ojos, me di cuenta que me estaba convirtiendo en un burgués, esta vez, el pueblo, si había llegado al poder, que más podía pedir, mis hijos eran pequeños pero eso no fue un obstáculo, estuve en la campaña de alfabetización, fui miliciano, Bahía de Cochinos, la Crisis de Octubre, la lucha contra bandidos en el Escambray, ahí por poco me matan, salí herido de bala en el cuello y me fui a casa hecho un desastre. De nuevo el sonido del metro, cada cuatro o cinco minutos se repite invariablemente, así toda la noche, y tú, Jesús, no te aburres de estar en la cruz, no te asusta como vibra el suelo una y otra vez. Los años setenta fueron otra cosa, un día recibí un pequeño paquete, con una nota escrita por un pariente, desde España, donde me notificaba la muerte de mi madre, junto a la nota había un rosario que había sido de ella, y que según mi pariente, le había pedido que me lo mandaran a mi, con el encargo de que lo rezara por ella. Desde mediados de los sesenta no podía mandarle dinero a la vieja, y cuando murió no supe que hacer, la verdad es que me sentí perdido, mi vida transcurría entre marchas, trabajos voluntarios y la batalla por tener cada día que llevar a la mesa de mi familia, la vida en Cuba se había vuelto difícil, mis dos hermanos se habían marchado a América en el setenta, junto con sus familias cubanas, no se los reprocho, ellos nunca compartieron mis ideas ni entendieron a Fidel, al menos desde Miami se encargaban de velar porque no le faltara nada a la vieja. Estas aburrida de tanta cháchara, no me mires así, se supone que debes escucharme e interceder por mi ante Dios, tu no tienes de que preocuparte, estas ahí imperturbable, escuchando pecados para después susurrárselos a tu hijo en el oído, menudo trabajo el tuyo. Tienes razón, se lo que estas pensando, estoy cansado, viejo, y sólo. En el ochenta mi hijo mayor también se fue a América, en los noventa vivíamos de lo que nos mandaba él y mis hermanos, no me sorprendió que en el noventa y cuatro se marcharan los otros dos. En el núcleo del partido nadie se atrevió a reprocharme nada, casi todos teníamos algún pariente que había abandonado el barco. Mi mujer murió en el noventa y ocho, dicen que de un infarto, yo creo que de tristeza. En Cuba ya nadie quiere vivir, se ha vuelto una pesadilla interminable, estoy demasiado viejo, hace años que no logro entender el rumbo que ha tomado aquello. Aún no entiendes que hago aquí, por qué he vuelto a España, por qué permanecí escondido en un confesionario, en medio de la noche, esperando para estar a solas, en la oscuridad, sentado a tus pies, si de verdad eres Dios no deberías sorprenderte, te diré, pon atención, que no puedo levantar la voz, no quiero despertar al párroco. Me acostaré en el suelo, de cara al altar. El aire entra en mis pulmones y siento como mi pecho se aplasta contra el frío suelo, se estremece, la luz de las velas parpadea incansable, como la vida, se consumen lentamente hasta que se apagan, no entiendo bien como he llegado aquí, pero no he podido evitarlo, cierro los ojos y aprieto entre mis manos el rosario de mi madre: Padre nuestro que estas……perdona nuestras ofensas……Dios te salve María .....
"Negarse a pensar el totalitarismo" por Claude Lefort.
....se habla mucho del “deber de memoria”. Existen razones para sentirnos satisfechos por ello. Cuando se hace un llamado a no olvidar los crímenes contra la humanidad, se espera que el recuerdo nos mantendrá a salvo de reproducir las abominaciones del pasado. Sin embargo, el deber de memoria corre palpablemente el riesgo de resultar ineficaz si no está presente el deber de pensar.
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