domingo, 11 de octubre de 2009

Desclasificado.

La Habana, 13 de Septiembre de 1969. “Año del Esfuerzo Decisivo”.

Del grupo de trabajo número 1 al Departamento de Propaganda Ideológica (DPI).

Compañeros:
Tal como se nos orientó, hemos reunido un grupo de músicos de probada fidelidad a la Revolución. Todos están entusiasmados con el proyecto, y entienden su importancia así como el estricto secreto que debe mantenerse para que no se filtre información al enemigo. Se está trabajando en jornadas de 20 horas, todo el personal está acuartelado. Le adjunto algo de lo que tenemos hecho a partir del material que se nos proporcionó, como vera esta incompleto. Ya se hizo el arreglo musical pero aún se esta escribiendo la nueva letra en Español, de manera que esta refleje la gesta histórica en la que esta inmerso todo nuestro pueblo, bajo la sabia guía de nuestro comandante en jefe. Entendemos que nuestra misión es proteger a nuestro pueblo de la decadente cultura imperialista, y no cejaremos en este empeño. También le enviamos una propuesta de imágenes para ilustrar el material, algo en lo que ha estado trabajando la gente de Santiago.
Revolucionariamente: XXXXXXXXXXX


La Habana, 27 de Septiembre de 1969. “Año del Esfuerzo Decisivo”.

Del estado mayor del Departamento de Seguridad del Estado (G2) al Departamento de Propaganda Ideológica (DPI).

Compañeros:
Le comunico que en la tarde de ayer fue lanzado el disco Abbey Road en Londres, según nos comunicó nuestro hombre en la Apple al parecer fué detectada la falta de parte del material grabado y la compañía decidió adelantar el lanzamiento del disco en Inglaterra para el 26 de Septiembre en vez de el 1 de Octubre como estaba previsto que se haría también en USA. La operación de sabotaje que realizo nuestro agente al introducir un grillo en el estudio de grabaciones parece ser que fué contraproducente, puso en alerta a la compañía y en vez de retrazarlo, precipitó el lanzamiento del disco, lo que hecha por tierra nuestros planes. Le rogamos tomar las medidas pertinentes.
Revolucionariamente: XXXXXXXXXXXX

La Habana, 28 de Septiembre de 1969. “Año del Esfuerzo Decisivo”.

Del Departamento de Propaganda Ideológica (DPI) al grupo de trabajo número 1.

Compañeros:
Proceder a abortar la operación y disolver el grupo de trabajo. Agradecer a todos los compañeros su esfuerzo y recordar el compromiso con la Revolución, el cual será premiado a su debido tiempo.
Revolucionariamente: XXXXXXXXXXX.

La Habana, 28 de Septiembre de 1969. “Año del Esfuerzo Decisivo”.

Del Departamento de Propaganda Ideológica (DPI) al grupo de trabajo número 2.

Compañeros:
Activar grupo de trabajo. Se autoriza incorporación al grupo de los compañeros que estaban siendo reeducados en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) siempre y cuando exista el compromiso por parte de estos de poner su talento al servicio de la Revolución. Debe enviar reporte diario de los progresos realizados. Al frente de la tarea estará la compañera Haydee Santamaría.
Revolucionariamente: XXXXXXXXXX.

Música: Tomada del disco "Here comes...el son".
Imagenes: Tomadas de la película "Soy Cuba" 1964.

sábado, 10 de octubre de 2009

¿Por qué me siento exiliado?


Por estos días se cumplen tres años que abandoné Cuba. En mi peregrinaje pasé por México, USA y ahora estoy en España, especialmente aquí me he encontrado mucha gente, y hablo de gente de buena voluntad, que no entiende bien por qué me siento un exiliado y no un emigrante, pensaba escribir algo dirigido a esa gente cuando ayer leí, en el Nuevo Herald de Miami, un articulo de Vicente Echerri titulado “Exilio por 30 años” referido al mismo tema, después de leerlo siento que no tengo mucho más que agregar así que voy a dejar que él hable por mi, e incluiré unos fragmentos de dicho articulo.

“...``Acabo de llegar'', porque este mundo donde hace 30 años que vivo y trabajo y amo y espero no es más que un ámbito ilusorio y provisional para el auténtico exiliado (cuidado, hay muchos que dicen serlo pero que no son más que emigrantes que residen fuera de su país); el exilio es un pathos, una desazón y una inconformidad, una pérdida y un anhelo insatisfecho y permanente por el país perdido que sigue siendo el único real, aunque se trate de una nación envilecida y fracasada que, objetivamente, no valga la pena.
A diferencia de los regímenes autoritarios, el totalitarismo es un fenómeno devastador, sobre todo en su versión marxista. La ruptura de las tradiciones, la anulación o consciente adulteración del pasado, la inducida perversión de los hábitos ciudadanos, la fealdad impuesta, la miseria que siempre resulta de la ausencia de una clase empresarial, la desesperanza que se genera cuando falta el ánimo del lucro, la represión policial, el oportunismo grosero y el escepticismo son algunos de los rasgos distintivos del más atroz, anómalo y perverso de los sistemas políticos.
De todo eso me distanciaba gozoso en la tarde del 7 de octubre cuando abordé en La Habana el avión de Iberia que me llevaría a España en un viaje sin regreso a plazo fijo. Ahora bien, esa sociedad asfixiante y en quiebra era, a un tiempo, el espacio donde había transcurrido hasta entonces la totalidad de mi vida y, en consecuencia, estaba inextricablemente unido a ella, por entrañables lazos de sangre que se hundían en el tiempo, por nexos de amistad, por idioma, por historia y cultura compartidas. Renunciar a Cuba era una petición imposible, era como pedir que me muriera; y casi lo mismo habría significado el no alejarme del espacio físico donde enteramente lo cubano se degeneraba y se travestía. El exilio consiste en esa traumática opción.
No sé si alguna vez pueda volver --aunque casi a diario sueño que transito por las viejas calles de mi ciudad natal. La desfiguración del país perdido puede llegar al extremo de convertirlo en una verdadera utopía, es decir, en un lugar ninguno que carece de una existencia íntegra fuera de los lindes de la imaginación o la memoria. Llegado a ese punto, tal vez la esperanza o el sueño del regreso, que no el regreso mismo, sea la más auténtica razón de ser de un exiliado.”

(C)Echerri 2009
Enlace al artículo completo de Vicente Echerri: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/columnas-de-opinion/story/561242.html

lunes, 5 de octubre de 2009

Cerrado por reparaciones.

Desde hace unos 20 dias tengo problemas con el ordenador y dificultades para administrar el blog, publicar,etc. Estoy trabajando en el asunto, a los que han pasado por aqui y no ven nada nuevo mis disculpas, he intentado mantener el ritmo de un post semanal pero esto se me escapa de las manos. Pienso en los que administran sus blogs desde Cuba y los entiendo mejor, es increible lo que hacen. En cuanto este listo volveré, o lo haré de manera irregular según tenga alguna solucion, aunque sea temporal. Gracias.

domingo, 13 de septiembre de 2009

La calabacita (música de Ciro).

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ahora recuerdo...


Hace cuestión de unos días tuve noticias de un amigo que acabó de llegar de Cuba y estaría unos días por aquí. Lo contacté y quedamos una tarde para vernos. La verdad es que estaba ansioso por abrazarlo y saber algo de los míos. Nos encontramos cerca del mar, era ya tarde cuando alcance a verlo, a pocos metros de la playa. No sé por qué me cuesta estar lejos del mar, pero esa es otra historia. Después de los consabidos abrazos empezó mi amigo a hablar, y no podía detenerse, de lo mal que estaba aquello, de que no veía salida a sus problemas, de lo mucho que se acordaba de mi, cuando yo le decía que aquello era una mierda y un disparate, de que no quería emigrar, que no soportaba la idea de estar lejos de sus hijos, y yo diciéndole que para emigrar había que pensarlo muy bien. Trasmitían sus palabras, y todo su cuerpo, una sensación de agobio que me transportó, automáticamente, al hombre que yo era antes de escapar de Cuba, me veía a mi mismo un montón de libras menos atrás, tengo que decir que encontré a mi amigo extremadamente flaco y él a mi extremadamente gordo. Mi amigo no dejaba de hablar y yo me iba apagando, viajando en una máquina del tiempo, a cada minuto me sentía peor, cuando me dijo que Raúl quería, de verdad, hacer cambios, pero que Fidel no se lo permitía, fue como si me diera un tiro de gracia. Sentí tanta pena por mi amigo y por lo que él representa. Él es un buen hombre, lo único que quiere es vivir en paz, trabajar, y que su familia tenga una buena vida, no entiende mucho de política y le cuesta dudar de las intenciones del gobierno, mi amigo es un cubano talentoso en su trabajo y se parece a muchos otros cubanos; su actitud, y su visión de la realidad, me recordó cuan lejos estamos, los cubanos, de la democracia, si no podemos identificar el problema, cómo vamos a cambiar nuestra realidad. Una vez más acudió a mi mente aquella sensación de aislamiento que sentí tantas veces en Cuba al sentirme incomprendido y ver que la mayoría de los que me rodeaban, aunque descontentos con su vida, sonreían, y se llenaban de esperanza, al primer guiño que les hiciera el gobierno, olvidando décadas de desengaños. Esa noche no dormí bien, tuve pesadillas y desperté con el sonido de la voz de mi madre en mi cabeza, estuve tratando toda la noche de recordar como me decía, para llamarme, pero no estoy seguro de lo que recuerdo, tengo una sensación de tristeza que ya dura varios días. Mi amigo regresará a Cuba en breve, lo despediré con un abrazo y la sensación de que todos hemos perdido algo, los que están en la isla y los que nos marchamos.

domingo, 30 de agosto de 2009

Lo que se dice, en la red, de "Menudos Pedazos".


La muestra que hoy nos ocupa, es el conjunto Menudos pedazos.
Si deshecha en menudos pedazos… Si, si ya se que esto no es un refrán.
Aquí...desecha en menudos pedazos.
Con Menudos Pedazos solo deseo hablar de mi.
Menudos pedazos de frikis.
Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día.
Hacerla menudos pedazos.
La que se hace de pedazos muy menudos, como la de calabaza.
Si deshecha en menudos pedazos sin pueril y romántico alarde.
Aplastarlo o quebrantarlo en menudos pedazos.
Durante la exposición de Menudos pedazos en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Quitar un cacho o pedazo. ESCACHIFAR.
¿Menudos? Pedazos de cantantes los que ayer se subieron al escenario.
Hacía menudos pedazos toda la ropa que habían tomado.
Merece que le hagan pedazos.
Que ha regresado en menudos pedazos a esta isla desierta.
El largo pregón de los menudos pedazos.
Los hacían menudos pedazos, los escupían y otras cosas.
Entonces se echarán dentro una libra de almendras hechas menudos pedazos, y sin cascarilla.
Menudos pedazos de subnormales, y no lo son mas porque no pueden.
Las arvejas con guineos verdes en menudos pedazos.
Menudos pedazos de "socialitas estai echos”.
Porque menudos pedazos de troncos llevamos.
Habiéndolas hecho su dueño menudos pedazos.
¡Menudos pedazos de electrones!
Rompió su bastón en menudos pedazos.
Triperío, bártulos, cosas viejas, menudos, pedazos de cosas.
Envuelta en la bandera, desnuda en menudos pedazos.
Menudos pedazos de arco iris.
En menudos pedazos dividida la nube que ya es flor.
Menudos pedazos de músicos; además de muy “salaos”.
Que menudos pedazos de temas que tienes expuestos aquí.
Menudos pedazos es venenoso.
Menudos pedazos de sinvergüenzas están hechos.
Menudos pedazos de terroristas, que peligro público.
Jajaja, menudos pedazos.

sábado, 29 de agosto de 2009

Leyendo "Doctor Zhivago".


Acabo de terminar la lectura de “Doctor Zhivago” de Boris Pasternak, un libro que recomiendo. Me impacto el parecido con Cuba, especialmente en la actitud de los personajes frente al fenómeno de la revolución, y la posterior evolución de cada uno de ellos a medida que se iba radicalizando el proceso y consolidando el poder revolucionario. Me vino a la cabeza el recuerdo de mucha gente en Cuba, gente que conozco muy bien, algunos que compartimos la misma sangre, personas, en muchos casos, a las que amo, siempre me ha parecido un enigma como tanta gente pudo abrazar una ideología tan retorcida, es algo que no alcanzo a comprender del todo y “Doctor Zhivago” me lleva una vez más por esos caminos. Es frustrante y doloroso ver como la historia se repite una y otra vez, una gran masa de pueblo se lanza ciegamente tras el carro de la revolución, tras un vendedor de ilusiones que solo persigue esclavizar a ese mismo pueblo, el ejemplo más reciente lo tenemos en Venezuela. Zhivago podría llamarse perfectamente José, y Moscú podría ser La Habana, Yuriatin cualquier pueblo del campo cubano, y el destino de esos hombres el mismo, un montón de vida cercenada y atrapada por la idolatría que representa una ideología o un caudillo. La libertad es inherente al espíritu y a la vida misma, esa libertad no se puede traicionar pues, al hacerlo, estamos traicionando la esencia de la vida, vendrán entonces tiempos de dolor y pobreza material y espiritual. No me hago ilusiones sobre la sabiduría de las masas y cosas así, por desgracia aún después de 50 años de dictadura hay gente que todavía cree en la revolución, o que sencillamente la defiende por mantener a salvo la poca seguridad que tiene, pero también creo que en cuanto el poder de los primeros signos de debilidad, esa misma masa, que los puso allí, los sacara del camino y se lanzará tras el primero que encabece la revuelta. Ojalá llegue al poder un grupo de hombres interesado en que gobiernen instituciones, no hombres, y que el respeto por la libertad del hombre sea el principio sobre el que todo se construya. Dios quiera que la historia de “Doctor Zhivago” no se vuelva a repetir nunca más en nuestra tierra.

viernes, 21 de agosto de 2009

La huida.


La abracé durante toda la noche, tiritaba de frío. La mar batía sin cesar, las olas barrían la cubierta de la embarcación de una banda a la otra, estábamos atados por una cuerda al palo mayor. Confieso que estaba muerto de miedo. Ella no cesaba de llorar, entre sollozos se encomendaba a la virgen de La Caridad, “ay, diosito, cuídanos, sácanos de ésta, dios te salve María…”
Mi madre me pidió que no me fuera, y mi padre se quedó con la mirada clavada en el suelo cuando se lo dije. No los escuché, tenía que irme, no aguantaba más aquella mierda. A ella le pasó otro tanto, según me contó. Nos conocimos en medio del diente de perro, yo había ido armando la balsa poco a poco y la dejaba escondida entre la maleza, a pocos metros de la costa, me llevó casi dos meses terminarla. Ella me confesó que hacia como una semana había encontrado la balsa y que venía cada noche por la costa a ver si encontraba al dueño y la dejaba marcharse con él. Me dijo que estaba desesperada, que no podía más. La miré a los ojos y no se por qué le dije: “mañana, a la una de la mañana, trae agua.”
No supe cuando me quedé dormido. El amanecer me sorprendió, el sol acariciaba mi rostro. No estábamos lejos de la costa, ella me contemplaba con los ojos hundidos, casi perdidos. Nos miramos y empezamos a remar hacia el sur, al principio sin mucha convicción, después fuimos levantando el ritmo hasta alcanzar casi un frenesí que no se detuvo hasta que no sentimos la arena bajo los pies. Saltamos corriendo a la playa y a los pocos metros nos dejamos caer. No sentía mi cuerpo, parecía que flotaba. La playa estaba desierta, al rato nos levantamos y caminamos hasta una carretera cercana, se acercaba una manifestación, la precedía un coro cada vez más intenso “pin pon fuera, abajo la gusanera; que se vayan; que se vayan”. Solo alcance a ver como ella corría y se confundía dentro de la multitud, yo me quedé como clavado en el suelo. El grupo pasó indiferente a mi lado, ella iba con un cartel en alto que decía “pa lo que sea Fidel”. Nunca más la he vuelto a ver.

sábado, 15 de agosto de 2009

El augurio.


El hombre más viejo tomó al niño en brazos, lo levantó ante la mirada de toda la tribu, reunida al pie de la montaña, cerca de la piedra de los sacrificios, como lo indicaba la tradición. Nadie dijo nada, solo se escuchaba el ruido del viento sobre los árboles, se acercaba la tormenta, el rito para conjurar el huracán se había retrasado más de lo que el viejo cacique esperaba. El niño lloraba sin cesar, la madre, joven, casi una niña, tenía la mirada clavada en el viento, de sus pechos brotaba la leche, como si fuera un manantial cuyo cauce estuviera sujeto al llanto del pequeño. Un hombre fornido se acercó al anciano cacique y le ofreció un hacha, de piedra afilada. Miró, con una mezcla de orgullo y desdén, al niño, luego retrocedió hacia la multitud. El llanto y el viento lo abarcaban todo, el cacique se acercó a la piedra de los sacrificios, alzó la mirada al cielo, murmuró unas palabras, se detuvo unos instantes, como si esperara algo, colocó al niño sobre la piedra mientras elevaba su diestra y sostenía en lo alto el hacha, comenzó a arreciar el viento y las primeras gotas empezaron a humedecer el rostro de los presentes, el niño dejo de llorar, el viejo cacique parecía dudar, un relámpago iluminó el cielo mientras el hacha caía sobre la cabeza del inocente, un sonido seco, como cuando se abre un coco, silencio, sangre en el rostro del viejo cacique. Como si fuera un manantial teñido de rojo desciende la sangre desde la piedra de los sacrificios y baña los pies descalzos de todos, no era un buen augurio. Ha empezado a tronar. La multitud se dispersa chapoteando entre fango, lluvia y sangre. Caen árboles y vuelan los techos de los bohíos. Nadie hablaba. Aún llueve sobre la aldea.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Crisis de identidad.


Acabo de regresar de las vacaciones, las primeras en muchos años. Durante las vacaciones conocí una prima de mi mujer y su esposo, que salieron de Cuba hace más de 30 años, además de su niño. Fueron unos días memorables, llenos de afecto, recuerdos e historias, cada uno hablando de la Cuba que lleva en la memoria, evocando imágenes, algunas dolorosas. Por momentos la nostalgia se apodera de nosotros y nos aprieta fuerte el alma. Una de esas noches recuerdo que me dije a mi mismo: “siento que ya no pertenezco a ningún lugar. Esa Cuba que evoco ya no existe, solo esta dentro de mi y a ella no quisiera volver, aún si todo cambiara creo que tampoco me sentiría cómodo en una Cuba que tiene tanto por construir, intentaría ayudar de alguna manera, pero volver, creo que no, no me parece que me adaptaría, pero este país, que hoy me acoge, tampoco es mi patria, hay mucho aquí que representa lo que soñé para mi, pero de alguna forma siento que tampoco pertenezco a este lugar, por más que la calle en que vivo parece una esquina de Centro Habana, con sábanas en los balcones incluidas, siento en el pecho un cosquilleo que me llama desde lejos, uno que se resiste a aceptar este aire como mi aire, este sol como mi sol, este cielo como mi cielo, y a esta tierra como mi tierra, siento que no pertenezco a ningún lugar”. El curso de mi pensamiento se ve interrumpido súbitamente, justo a mi alrededor corretea el hijo de los primos de mi mujer, un niño encantador de unos 9 años que nació y vive en California, coincidentemente se llama como mi hijo, la madre lo llama para que salude una amiga nuestra, que acaba de llegar. La señora se acerca y después de las presentaciones le dice al niño “entonces, tú eres el americano de la familia”, el niño, en un español con mucho acento, y como si de una ofensa se tratara, responde “YO SOY CUBANO, CUBANOAMERICANO”.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 

Large Visitor Globe
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 United States License.